Los ayuntamientos de la comarca del Guadiato presentarán alegaciones por la futura Autovía.

21 04 2008




¿Es necesaria la construcción de la autovía Badajoz-Córdoba-Granada?

21 02 2008

Desde Jóvenes Verdes de Córdoba queremos remarcar nuestra postura de que el progreso debe significar un mejor aprovechamiento y una mayor eficiencia en el abordaje de las actividades humanas. Por ello, no creemos que la solución al problema del transporte y la conservación de los espacios naturales se resuelva fomentando el aumento del tráfico mediante el trazado de infraestructuras costosas, agresivas medioambientalmente y, lo peor de todo, innecesarias.

La futura A-43 presenta numerosos inconvenientes:

  • Aísla espacios naturales: Sierra Morena y la transición natural entre La campiña cordobesa y Las Sierras Subbéticas.
  • No existe suficiente demanda de tráfico como para abordar una empresa tan complicada. Ni siquiera las previsiones de aumento de tráfico en un futuro alcanzan el volumen de tráfico requerido para plantear esta obra.

  • Su construcción se prevé demasiado costosa (6.505.942 euros/km sólo en el tramo Espiel-Granada).

Si bien existen zonas como la comarca del Guadiato cuya ciudadanía requiere una revitalización económica urgente, no se pueden poner todas las esperanzas en procesos que a la larga pueden poner en peligro la sostenibilidad de estas tierras (pan para hoy hambre para mañana). Sería conveniente afrontar el problema desde un punto de vista más ecológico y hacer una demostración de creatividad para explorar nuevas vías de progreso que no supongan la destrucción del entorno ni la inversión desmesurada de recursos.

Ser capaz de fomentar una red de transporte público eficiente que haga frente a la demanda de desplazamientos, así como favorecer un modelo económico que no exija cercenar nuestros espacios naturales SÍ es síntoma de modernidad.

Salvador Berral





I Marcha Cicloturista “MONTES COMUNALES DE ADAMUZ”

25 01 2008

El próximo 2 de Febrero de 2008 tendrá lugar la celebración de la “I Marcha Cicloturista de los Montes Comunales de Adamuz”, que pretende fomentar el deporte en plena naturaleza fomentando un espacio de participación de los amantes y usuarios de la bicicleta en un enclave natural de especial diversidad ecológica, situado en pleno corazón de Sierra Morena, en el término municipal de Adamuz.
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La Junta incentiva una flota de 100 bicicletas en el campus universitario para promover la movilidad sostenible

25 01 2008

Fuente: Europa Press

La Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa, a través de la Agencia Andaluza de la Energía, ha firmado hoy un convenio con la Universidad de Córdoba (UCO) para el desarrollo de una experiencia piloto en materia de movilidad urbana en el Campus Universitario de Rabanales con la implantación de una flota de 100 bicicletas gestionada electrónicamente.

Según informó la Junta en un comunicado, el sistema se plantea como medio de desplazamiento alternativo en el Campus y está dirigido a estudiantes, profesores y personal universitario. La idea es promover y estimular el ahorro energético a través de un uso racional del transporte urbano.

La Universidad de Córdoba será la primera de Andalucía en poner en marcha esta flota pública de bicicletas, que también se implantará en los campus de Málaga, Almería, Huelva y Cádiz. Un servicio gratuito para los usuarios que la Consejería de Innovación incentiva de forma íntegra durante el primer año de implantación, valorado en 140.000 euros, y que la Universidad de Córdoba deberá mantener durante al menos tres años más.

Este sistema permitirá que se evite la emisión a la atmósfera de más de 66.000 kilogramos de CO2 anuales. Además de conllevar un ahorro de unos 27.000 litros de combustible al año por la sustitución del vehículo privado como medio de transporte en el Campus.





A velocidad de bicicleta

25 01 2008
Por Florent Marcellesi, coordinador de Jóvenes Verdes

En los años setenta el ecologista Iván Illich escribía no sin malicia: «el socialismo […] no puede venir a pie, ni puede venir en coche, sino solamente a velocidad de bicicleta». Casi cuarenta años después, no se le habrá escapado a ningún exegeta que el socialismo ha quedado malherido en la carretera y, sobre todo, que el coche continúa su marcha triunfal. Así, en esta enésima y tan cosmética edición del ‘Día sin coches’, Europa cuenta con un automóvil por cada dos habitantes, estadística que hará peligrar la justicia mundial y la supervivencia humana cuando China y la India hayan alcanzado las pautas del ‘maldesarrollo’ occidental.

Como es bien sabido hoy en día, la humanidad se encuentra en una doble encrucijada: el desafío del cambio climático y el techo del petróleo. El coche y su uso irracional no parecen desde luego una solución adecuada, ya que provocan un aumento constante de emisión de gases de efecto invernadero y un consumo acelerado de las reservas de petróleo. La mejora de la eficiencia energética de los automóviles, tan alabada por los fabricantes, no tiene ningún efecto frente al crecimiento continuo de las ventas y de las nuevas infraestructuras viarias, puesto que estas mismas llaman a más tráfico. Por otro lado, la sustitución milagrosa del oro negro por nuevas fuentes de energía tampoco resuelve el problema, sino que alimenta la creencia en la técnica todopoderosa, motor agotado del progresismo desarrollista. El hidrógeno, que actúa como una reserva de energía y no como una fuente primaria, reaviva los peligrosos ánimos de los ‘lobbies’ nucleares, mientras los biocombustibles entran en competencia directa con las superficies destinadas a la alimentación humana y a la biodiversidad natural.

A pesar de estas serias advertencias, la Unión Europea, España y las comunidades autónomas no consiguen plantear el debate en términos simples. Entre adultos que ya no creen en los cuentos de hadas, digámoslo claro: un sistema de movilidad basado en el coche nunca será limpio ni sostenible. Partiendo de esta premisa empírica, esperamos más de nuestras administraciones públicas, todas ellas al remolque de sus compromisos con el protocolo de Kioto y poco proclives a adoptar medidas a la altura de la situación. Por lo tanto, desde nuestra humilde condición, quisiéramos aportar algunas pistas en este día meramente simbólico.

Como primer paso, una reforma de la fiscalidad hacia una economía sostenible podría ser uno de los pilares del cambio. Entre otras medidas, empecemos por tasar los coches particulares que emiten más de 120 g/km de C02, tal y como plantea el Parlamento europeo. Además de una reducción de por lo menos 10 km/h en las carreteras y en ciudad (lo que representaría una reducción del 1% de la contaminación atmosférica), sigamos con la creación —como en Londres o Estocolmo— de peajes urbanos para disminuir la congestión del tráfico y transmitir el verdadero precio económico del uso del coche para la comunidad y la naturaleza. Al mismo tiempo, integremos el sector de los transportes de mercancías al mercado de C02 y tasemos los bienes producidos según los kilómetros recorridos.
Mientras van entrando estas imprescindibles nuevas fuentes de ingresos públicos, invirtámoslas en su totalidad en la construcción de un modelo de movilidad alternativo y sostenible privilegiando los modos de transporte limpios, públicos y complementarios. Financiemos nuevas líneas y servicios de autobuses, tranvías, metros o trenes de cercanías más frecuentes y regulares, a sitios más alejados, así como infraestructuras necesarias para el desarrollo del transporte de mercancías por vía ferroviaria, marítima y fluvial. Empleemos también estos fondos para campañas de fomento del alquiler de automóviles en lugar de la compra (utilización restringida para fines de semana o recorridos largos) y del coche compartido. Además, no dudemos en prohibir —como en Noruega— los anuncios comerciales que vinculan contra toda evidencia el sector automovilístico con la ecología.
En este nuevo marco, la bicicleta ocupa un lugar central, ya que la mitad de los desplazamientos urbanos en coche se realizan en recorridos menores de tres kilómetros con una sola persona por vehículo. En vez de convertirla en una operación de marketing y destinarla principalmente a turistas y al ocio, como es el caso de Madrid o Bilbao, miremos los ejemplos cada vez más numerosos de uso de las bicicletas orientadas a los trayectos domicilio-trabajo. Ciudades como París y Lyón, seguidas por muchas otras ciudades europeas, cuentan con servicios de alquiler ubicados en estaciones intermodales (salidas del tren, del metro, del tranvía, del autobús o de los aparcamientos disuasorios en las afueras de las ciudades). La complementariedad de los diferentes modos de transporte es clave, y el billete único a un precio muy asequible en toda la red es una piedra angular. Es más, una adecuada financiación y gestión —y una no inversión en infraestructuras dañinas como el tren de alta velocidad en el País Vasco o el cuarto cinturón en Barcelona— podría llevar incluso a la gratuidad total de los transportes públicos, como ocurre en Hasselt (Bélgica).
Por supuesto, todas estas políticas no tendrán mucho efecto si no se insertan en una visión más amplia de un urbanismo y una ordenación territorial basados en una revalorización del medio rural y en el desarrollo de ciudades policéntricas, densas y no estructuradas alrededor del coche sino vertebradas a lo largo de la red de transporte pública. Además de unas políticas sostenibles de suelos y vivienda para frenar la escalada de precios en los centros urbanos, reduzcamos en los planes urbanísticos el espacio físico reservado al coche, acentuemos la mezcla de actividades sociales, culturales y económicas, y fomentemos los pequeños comercios frente a la dispersión urbana y los grandes centros comerciales.
Por fin, si se apuesta por los biocombustibles, que se haga de manera razonable y con unos criterios ecológicos y sociales básicos. Privilegiemos la producción de energía mediante la utilización racional de la biomasa ya existente o de cultivos no alimenticios, no dañinos para el medio ambiente y preferentemente a escala local, sin que sea necesario plantar nueva biomasa e importarla desde otros continentes.

Una vez hecho este breve repaso de alternativas y pensando en nuestro querido compañero Illich, sólo nos queda desear que la sociedad sostenible no se haga esperar tanto como el socialismo y actuar para que ésta se encuentre a un paso… de bicicleta, ¡por supuesto!


Florent Marcellesi es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y Coordinador nacional de Jóvenes Verdes (florent [arroba] jovenesverdes.org)